
Muchos aprovechan el cambio de dígito, este año del 5 al 6, para hacer buenos propósitos de "enmienda"; haré más deporte, comeré menos azúcar, me pelearé menos con mi pareja, leeré más, meditaré más, me intentaré cuidar más y estresarme menos, etc. Algunos de esos buenos propósitos se harán realidad y nuestra persistencia y seriedad podrá con las entrópicas energías que nos lo impiden.
Desde el Centro Bravo queremos proponeros una idea bien clara que nos parece de extrema importancia; seguro que te imaginas cuál es, bajar el consumo de pantallas, en especial en sus vertientes más tóxicas: las redes sociales y los videojuegos.
Seguramente no somos conscientes de en qué medida está influyendo esta tecnología extremadamente tóxica en nuestra mente, en nuestra forma de ser y en las relaciones que mantenemos con los demás y con la vida en general.
Los que criticamos esto no somos Amish o rabiosos reaccionarios que creen que cualquier avance tecnológico está diseñado por las fuerzas malignas (qué miedo). Comprendemos que la tecnología avanza y eso conlleva cambios que no tienen por qué ser negativos per se. Nuestra opinión tiene que ver con la perspectiva privilegiada que tenemos como psicólogos clínicos.
Comprendemos que desde cierta perspectiva, uno se puede preguntar:
¿Pero por qué esta crítica tan dura a las redes sociales? ¿Acaso no son simples formas de mantener una comunicación fluida con los amigos o los familiares? ¿No son formas de dar a conocer nuestros productos o servicios como profesionales? ¿No son maneras de contribuir creativamente a la sociedad? ¿No son vías de contacto social, el contacto social es algo positivo, o es mejor estar aislados? ¿Es que las redes sociales no tienen nada positivo? ¿Los críticos no sois unos pesimistas apocalípticos que veis en todo un peligro terrible?
Desde luego que el pesimismo es una forma de ver el mundo muy extendida y ver tantas tragedias y noticias terribles a cada momento no ayuda. Una buena manera de empezar el año, corrigiendo ese "solo ver lo malo" es leer el artículo que suele publicar El País sobre los avances y las buenas noticias, aquí tienes el enlace:
Es comprensible pensar de forma positiva sobre las redes, pero creemos que puede ser una visión de las redes sociales muy naif o ingenua. Es como si alguien que ve una máquina recreativa pensara: "uy, qué bien, una máquina para entretener a la gente, para probar la suerte y divertirse". Pero no lo es, es un objeto diabólico, diseñada para crear adictos y sacar cuanto más dinero mejor al imprudente que se acerca a ellas.
Por supuesto que hay redes y redes, no es lo mismo Instagram o el antiguo Twitter y TikTok que LinkedIn u otras redes menos dañinas. Hay quien dice que las redes no son el problema sino la forma en que se usan. Pues sí, es verdad, pero ese argumento es muy utilizado por los partidarios y miembros de la americana Asociación Nacional del Rifle: "las armas no son malas en sí, aunque como cualquier otra cosa, se pueden usar mal". Pues no es verdad, las armas han sido fabricadas para dispararse y dañar a otros seres y su uso ha de ser muy restringido y vigilado. No decimos que las redes sean un arma o tan terribles como ellas, pero sí que son peligrosas y diseñadas para enriquecerse haciendo lo que sea, ya sea deprimir adolescentes, fomentar la polarización y el fanatismo o patrocinar el odio.
Esa visión positiva de las redes ignora la época en la que estamos. Estamos, en una medida significativa, en la época de la avaricia, del materialismo extremo, de la falta de valores mas allá del "yo y mío". En esta época, más que en ninguna otra, la facilidad de corromperlo todo y utilizarlo todo como producto de consumo, es inmensa. Hemos convertido en objeto de consumo, y por tanto de enriquecimiento, que básicamente es lo único que nos importa, cualquier cosa (si estamos desorientados, desnortados y deprimidos, por lo menos que sea en un chalé con piscina, diría alguno...).
Desde esta mentalidad mezquina, mentalidad del eneatipo 3 o ultracapitalista, diría el Eneagrama, fueron creadas las redes sociales, desde y para el enriquecimiento de unos cuantos a costa de cualquier cosa.
En el libro "Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato", El brillante informático y escritor Jaron Lanier, lo describe en detalle. Desde el principio, las redes sociales fueron creadas desde el paradigma de "todo gratis" y a cambio "Tú eres el producto". Utilizando los conocimientos de la psicología de la conducta o conductismo, ese que tenemos que estudiar tanto en la carrera los psicólogos, y no sin razón porque es algo importante, forjaron sus redes sociales inspirándose en lo ya andado en el campo de las máquinas recreativas y juegos de azar, en las formas de fomentar la adicción y manipular nuestro cerebro. Así claramente lo dijo el primer presidente de Facebook, que el "reto era hackear el cerebro humano" para convertir los clientes en zombis consumidores, igual que en los juegos de azar, esas salas lamentables que pueblan nuestros barrios.
Desde esa manipulación y control mental generado, para más inri, las redes vendieron nuestra alma al diablo, siendo cobijo de las famosas fakes news, de los psicópatas más abyectos y los grupos más radicales e irracionales. Como solo y exclusivamente les importaba el dinero, algo, como digo, muy de nuestro tiempo, no dudan en utilizar lo más negativo para impactarnos, y así mantenernos pegados a la pantalla, de meternos en esa burbuja de nuestra opinión o exponernos a ridículas y extremas mentiras que demostraran lo "infrahumanos" que son los que piensan diferente o tienen otras formas de vida, polarizando la sociedad y creando fanáticos o radicales, que es en nuestra opinión, la peor versión de un ser humano, da exactamente igual de qué se sea ultra, los ultras son todos primos cercanos.
Este autor, que sabe muy bien de lo que habla porque ese mundo de la creación de las redes ha sido siempre el suyo, nos dice en esas diez razones, entre otras cosas, que las redes nos hacen perder el libre albedrío, hipnotizándonos y metiéndose como gusanos en nuestra mente, que nos atontan, que nos polarizan y acercan a esta locura de mundo que tenemos, en el que "si no eres de los míos, estás contra mí", nos dice que nos convierten en idiotas, metiéndonos en burbujas de opinión, que nos expone a burradas a cada momento (si son virales y funcionan, que más da si son falsas o tóxicas con tal de que den dinero...), nos dice que nos hacen cada vez menos empáticos y más superficiales, donde ya no importa más que la imagen o la anécdota graciosa, el envase más que el contendido, como decía el gran Eduardo Galeano: "vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido"
En el libro, Lanier dice:
"Este libro argumenta de diez maneras que lo que de pronto se ha convertido en algo normal —la vigilancia generalizada y la manipulación sutil y constante— es inmoral, cruel, peligroso e inhumano. ¿Peligroso? Desde luego. Porque ¿quién sabe quién podría usar ese poder, y para qué?"
Por su parte, el también importante tecnólogo James Williams, nos habla en su gran libro "Clics contra la humanidad" (al que hicimos una crítica hace un tiempo, puedes verlo en nuestra sección libros para crecer):
"La visión de Huxley, sostiene, se apoya en su predicción de que en el futuro los más temibles adversarios de la libertad no surgirán de nuestros miedos sino de nuestros placeres: no es la perspectiva de «una bota que patea un rostro humano… a perpetuidad» lo que debería quitarnos el sueño, sino el espectro de una situación en la que «la gente llegue a amar la opresión a la que se somete y adorar las tecnologías que la incapacitan para pensar».”
No se puede decir mejor ni poner mejor ejemplo que a Huxley y su "Un mundo feliz", que a mí siempre me pareció "Un mundo muerto" y que es al que nos acercamos cada vez más.
Todo esto no quiere decir que las redes no tengan nada positivo, quiere decir que tienen mucho más negativo tal y como están concebidas. Quiere decir que son extremadamente peligrosas como se ilustra tan brillantemente en la serie Adolescencia.
Las redes sociales y la tecnología no son ni el principio ni el final de los problemas, los humanos llevamos una historia bastante psicópata y sangrienta y hasta hace pocas décadas no había redes sociales. Más bien, en nuestra perspectiva, las redes sociales son el epítome o el clímax de esa alienación, de esa deshumanización que estamos sufriendo como humanos desde hace mucho. Pero en esta ocasión, las herramientas deshumanizadoras son aún más poderosas, parece que nada ni nadie puede escapar a su poder. Son el "Soma" de este mundo feliz de Huxley, la forma final de idiotizarnos completa y absolutamente.
No hay que ser sociólogo ni psicólogo para darse cuenta de los inmensos problemas que están creando; ¿alguien cree que este nuevo revival del fascismo hubiera sido posible sin las redes sociales? (por si esa palabra no te gusta, te parece fuerte u obsoleta, digamos que un ultranacionalismo racista, supremacista y marcial, lo que en otras palabras es fascismo). ¿Alguien cree que el terraplanismo, el conspiracionismo, el movimiento anti-vacunas o cualquiera de estos otros movimientos de vergüenza ajena hubiera sido posible sin esta toxicidad?
Me resultan muy curiosos los conspiracionistas, que creen, o más bien saben a ciencia cierta que hay ciertas conspiraciones que van contra ellos en el mundo. En cambio no ven la "conspiración" que es la propia red en la que se intoxican. Me recuerda aquel famoso cuento donde el mítico Nasrudín iba de un lado y a otro de la frontera siempre montado en su burro, todos sabían que traficaba con algo pero nadie sabía con qué, aunque intentaban por todos los medios averiguarlo. Después de dejarlo se encontró con uno de los guardias de la frontera que le preguntó por curiosidad: -Nasrudín, ¿con qué estabas traficando? -Con burros- respondió Nasrudín.
Y qué decir de la industria de los videojuegos, industria que mueve mucho más dinero que la industria del cine. Comparte mucho con las redes sociales, las formas de captarnos, de volvemos adictos, son muy similares.
En mi opinión, las pantallas, en estas versiones sobre todo, nos han desahuciado, se han hecho con nuestra mente, con nuestra atención y por tanto con nuestra vida. Tenemos el enemigo en casa, y en nuestro desnortamiento, creyendo ingenua y hedonistamente que si algo es agradable, es bueno, nos la han metido doblada. Como decía el gran Quino por la boca de Mafalda; "El problema no es que estamos confusos, el problema es que otros lo saben y lo aprovechan".
Por tanto, nuestra propuesta de Año Nuevo es ésta: date cuenta de lo que haces y por qué lo haces, date cuenta de en qué empleas tu tiempo y a dónde te conduce eso.
Tal vez los que criticamos las redes, los videojuegos y el exceso de pantallas seamos unos histéricos apocalípticos que no entendemos ni queremos comprender que las cosas cambian y la sociedad cambia. O también puede ser que tengamos algo de razón en decir que estamos ante unas tecnologías tóxicas y destructivas de primer nivel. ¿Acaso no has esperado o viajado alguna vez con alguien abducido por el móvil y las redes? Y si te ha pasado, ¿no te has preguntado: pero cómo hemos llegado a esto?
Tal vez en este año recién estrenado puedas plantearte:
¿Sería posible abandonar las redes? Comprendemos que para muchos contemplar esto es estar dispuesto a "morir socialmente". Esto es muy humano, crear estructuras que se meten tanto en la sociedad que ya no podemos abandonarlas, como en la película Alien, donde si mataban al Alien, mataban a la persona que tenía abducida.
Pero si no ves oportuno el momento de dejarlas, tan solo úsalas con este pensamiento: son inventos extremadamente peligrosos diseñados para hacer dinero sin ningún escrúpulo. Es como comer patatas fritas, de hecho tener las redes es como tener una bolsa de patatas en el bolsillo. ¿Te puedes resistir a tomar una? ¿Y después de la primera no tomarás otra y otra y otra...?
Si, al menos sabes que te estás metiendo en este embrollo, que estás jediéndote la salud mental y modificando para mal tu cerebro y tu psique, si, al menos, no olvidas esto, ya habremos dado un paso importante.
Si utilizas las redes con este pensamiento, simplemente sin olvidar con qué tipo de herramienta estás interaccionando, si consigues eso, habremos dado un paso de gigante. Hay muchas cosas en nuestro mundo ante las que nos sentimos muy impotentes, por ejemplo ante tanto sufrimiento. Pero no así en este caso, en el uso de pantallas somos absolutamente potentes y capaces de cambiar esta dinámica destructiva y deshumanizadora, está en nuestra mano, podemos, como dice aquella bonita campaña, ¡levantar la cabeza!!!!!
Jose Bravo y María Olsanska
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