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Series para crecer

 

La Mesías (2023 Javier Ambrossi y Javier Calvo)

 

 

Argumento:


La Mesías cuenta la historia de Monserrat, una mujer muy complicada desde su juventud, y su paulatina degeneración mental hasta altas cotas de psicopatología, con un radicalismo y “mesianismo” religioso brutal y como todo ello influye en su numerosa familia, sus hijas a las que, en “misión divina” y proselitista, las lleva a formar un grupo musical sui generis que “renueve la fe” en un mundo descreído. El retrato de esta mujer desquiciada, su marido comparsa, sus hijos, los primeros algo menos influidos y las demás, enterradas en vida en la patología de su madre y la insensatez de su padre, configura una historia con mucha sustancia.

 

Lo mejor:


Es algo bien sabido que los grupos extremistas de cualquier índole, religiosa, política, negacionista, conspiranoica, radical y con la “verdad absoluta” por bandera, están nutridos de personas con importantes complicaciones psicológicas. Esto no quiere decir en grado alguno que quien no piense como la mayoría es un enfermo, pensar por uno mismo, tener criterio, defender las ideas o conclusiones a los que uno ha llegado, es síntoma de desarrollo y salud. Incluso, a veces, estar en contra del pensamiento principal o mainstream es un síntoma positivo, como dijo el filósofo Krishnamurti: “no encajar en un grupo enfermo no es síntoma de enfermedad, sino de salud”. Pero otra cosa es buscar, como dijo el psicólogo J. Welwood un “bypass espiritual”, algo que nos distraiga y nos compense de nuestras profundas y crónicas taras que arrastramos desde hace mucho. Pero “las cosas no se superan rodeándolas sino atravesándolas” y este buscar refugio en lo extremo o lo alternativo no es ninguna solución, más bien un nuevo problema. La antropóloga Joan Halifax dijo: “el desarrollo personal debe ser una continuación de la salud mental, no su sustituto”. 
En esta serie vemos eso, un ser con una enorme patología que encuentra a su “Eva Brown”, yo digo que no puede haber Hitler sin su Eva que lo arrope, le anime, aunque no le entienda o vea que “tiene algunas rarezas”. Y desde esos enormes desequilibrios fundan una familia particular.

Exponerse y ver lo que la mente y la persona puede llegar a ser, siempre es algo saludable. Los terapeutas con experiencia hemos visto muchas personas como las pobres niñas de esta familia, a veces mucho más mayores, pero casi siempre con eso sin digerir, esforzándose por tragarlo, por tragar un clavo que fue su infancia al lado de un ser desquiciado. Incluso hemos visto alguna persona como Monserrat, aunque este tipo es raro que vaya a un terapeuta privado y lo traten, si hay suerte, en una institución pública, y si hay más suerte aún (quizás mucha va a ser) que le ayuden verdaderamente y no se limiten a verla como un ser roto sin solución alguna.

 

Lo peor

 

Diría que lo que menos me gustó, y esto es algo que se ve mucho en la ficción, en mi modesta opinión, es la necesidad de algunos autores de hacer algo original o distinto y pasándose de rosca, hacen algunas partes muy particulares e incoherentes con el resto. Pero el conjunto es muy bueno, reflejando y haciendo sentir de alguna forma el infierno que es esa casa.

 

Cómo me va a ayudar a crecer


Nos va a ayudar a poner en cuestión la importancia de nuestra salud emocional para tener una vida digna. Sin salud mental no hay nada, aunque eso cueste comprenderlo. Sabemos que tenemos culturalmente el foco muy lejos de eso, en cuestiones más prosaicas.
Desde luego, esta serie habla de un ser extremo, casi caricaturesco, en la medida que vemos lo que nos une a ella, o al marido, fiel reflejo de un gran adepto de una secta y su líder, nos daremos cuenta que la patología y el infierno está justo ahí, detrás de la esquina, igual que la muerte, y que no es tema de otros.
Esta serie nos puede ayudar a plantearnos preguntas importantes: ¿en qué medida nos influye la familia y la educación? ¿qué hacer ante la enfermedad mental? ¿cómo va un demente avanzando en su patología? ¿qué hay detrás de tantas personas tan extrañas, sin un gramo de sentido común, que prefieren “antes muerto que sencillo”, seres aferrados a clavos ardiendo, llenos de miedo y odio a sí mismos que proyectan hacia fuera y lo convierten en racismo, machismo, xenofobia, intolerancia, sufrimiento, ultraortodoxia del color que sea…
Por todo ello, por acercarnos al dolor y a la patología, que queda tan feo en las redes, aconsejo mucho esta serie.

 

 

 

 

 

 

 

 

Series para crecer - Succession (2018-2023,  Adam McKay y Jesse Armstrong)

 

succession


Argumento

 

Succession cuenta la historia de un magnate (de ficción, se dice que inspirado en el magnate australiano Rupert Murdock) de los mass-media, muy rico y muy poderoso, que, con una salud delicada, parece que debe ceder el poder a uno de sus herederos, uno de sus tres hijos menores (el mayor está en otros asuntos). Este magnate, Logan Roy, es un ser bastante peculiar, vacío de emociones, frío, calculador, egocéntrico hasta el extremo, lo que viene a llamarse un "psicópata integrado". Entre sus herederos están, como digo, sus tres hijos menores, todos ellos con muchas dificultades mentales, emocionales y de relación, que parecen tener una sola cosa clara en la vida: ser el elegido, y muchas otras “aves de rapiña” que, cual buitres hambrientos, esperan a ver dónde pueden hincar el pico. Toda la serie es la historia de la lucha por esa herencia.


Lo mejor


Esta es una serie que habla sobre todo del poder y lo apetecible que puede ser, sobre todo para estos seres, a cual más patológico. Habla de la genuflexión al dinero, a la posesión y el lujo, al materialismo como dios absoluto, como único valor. Habla de las relaciones familiares tóxicas y de cómo van creando monstruos, seres alienados, con solo una cosa clara en la vida, que como decía Iznogud, el famoso personaje del genial Goscinny: "quiero ser Califa en lugar del Califa". 

En el fondo, es una historia muy triste, pero en mi opinión, muy actual. Desde luego, la mayoría de personas no luchamos a brazo partido por dirigir una empresa gigantesca, pero sí luchamos a muerte por cosas sonrojantes. Quien no conoce los navajazos en las herencias, quien no ha disfrutado de "buen" jefe o compañero trepa y sus bonitas manipulaciones. Por supuesto, no es que cualquier lucha o confrontación sea mala per se, sino que luchar por la vanidad, el ego y demostrar "tenerla más larga que los demás" no es lo más sano ni lo más recomendable. 

Esta historia nos suena cercana porque es la historia de nuestra cultura en gran medida, es la historia de apostar por el tener que excluye el apostar por el ser, de darle más importancia a las cosas que a las personas y las relaciones, es dar la importancia a lo que se tiene más de lo que se es, con muy nocivas consecuencias. 

Esta serie me recuerda a lo que decía el gran autor Anthony de Mello. Su opinión sobre la vida actual era: "imagina que vas en un autocar viajando por un sitio extraordinario, bellísimo. Pero la gente en su interior no ve nada porque están tan enfrascados en sus luchas y disputas, que se pierden totalmente el paisaje". Me llamó la atención desde el principio en la serie, el contraste entre los sitios espectaculares donde ruedan las escenas, y lo que va ocurriendo. Están por ejemplo junto a un lago espectacular, urdiendo tal plan para destruir a tal persona, o junto a una montaña increíble, sacando todas las miserias que llevan dentro (y no son pocas). Como siempre, y eso también es mucho de nuestra cultura, dándole toda la importancia al continente y nada de importancia al contenido, al qué más que al cómo, lo importante es la imagen, el lujo, la ostentación, la posesión.


Lo peor

 

A veces la trama se convierte en demasiado compleja, demasiados nombres, demasiado retorcimiento,  demasiados datos o conceptos económicos para los que como yo, ese mundo se la refanfinfla. A veces la carencia de alguien sensato en toda la serie, de alguien con un poco de corazón, con un poco de luz por pequeña que sea, desanima. En mi opinión, es difícil encontrar un mundo de seres tan vacíos todos juntos, incluso en ambientes tan brutales.


Cómo me va a ayudar a crecer

 

Un alumno espiritual preguntó a su maestro: "maestro, quién ha sido el mayor maestro de la humanidad?" y el maestro, ni corto ni perezoso, dijo: " Adolf Hitler". El alumno quedó en shock:" ¿cómo puede ser un maestro ese demente?" y el maestro añadió: " él nos mostró hasta qué grado de degeneración, de paranoia y crueldad puede llegar la mente humana y las consecuencias que esto puede tener, él nos mostró, en su mente podrida,  lo que podemos llegar a ser los humanos”. Cada vez que recordamos el Tercer Reich, el imperio de locura y el inmenso dolor que causó, deberíamos pensar que fue un mente humana y luego muchas más que se unieron las que crearon esta hecatombe.

Algunos maestros afirman que uno de nuestros grandes problemas es haber olvidado la “bomba atómica” que llevamos encima de los hombros y sus inmensas posibilidades destructivas.


Exponerse a la locura, a la degeneración, a la psicopatía, como lo hacemos viendo esta serie, es algo muy saludable y constructivo. Nos puede llevar a preguntarnos: ¿pero por qué esta gente es así de bruta, de degenerada? ¿Es que no puede haber un gramo de amor, de compasión, de luz, de sensatez? ¿Realmente la mente humana tiene esta capacidad demoníaca? ¿Son, por alguna causa biológica, estos seres especialmente patológicos, crueles, o esas tendencias están en todos y cada uno de los seres humanos, en ti, en mí, en todos? ¿Podemos desarrollar, dadas las circunstancias externas y/o internas, estas tendencias? ¿Nos gustaría realmente tener ese tipo de vida, de lucha sin sentido, de desconexión con los demás, de hedonismo radical, de burrada? ¿Hay personas que, se han desarrollado en el otro sentido, una vida sensata, con relaciones sanas, con significado, convirtiéndose en personas valiosas y no en animales enfermos? ¿Estas personas tan enfermas se levantan cada mañana con ganas de ser peores, de ser más enfermos, o simplemente se dejan ir,  se dejan arrastrar por sí mismos y lo que les rodea?

Nos va a ayudar a crecer también, viendo el poder que tiene nuestra formación, nuestra infancia y nuestra familia en nuestra personalidad. 

Estos herederos, aspirantes a psicópatas como su padre, han bebido de dos fuentes. Una, heredada de sus progenitores, una visión de la vida como una jungla donde o matas o te matan, donde las emociones y la empatía son estúpidos estorbos de los débiles que impiden lo importante, ganar más dinero y ser más poderoso. De otra fuente, la cultura de hoy en día, y más en el país más capitalista salvaje del mundo, una reafirmación de esos valores. Jordan Belfort, en el “Lobo de Wall Street”, película que recomiendo mucho, y más aún su libro, dice:

"Al fin y al cabo, que todos estafen a todos es la naturaleza del capitalismo del siglo XX, y el que estafaba a más gente era, en última instancia, el que ganaba el juego. En ese sentido, yo era el campeón mundial invicto."

 

 Bebiendo de esas dos fuentes, es difícil que comprendan en la jaula de oro y patología en la que se encuentran. 

Todo ello nos hace reflexionar; realmente queremos un tipo de vida parecido? ¿Realmente queremos luchar por nuestro ego, por acumular, por hacernos cada vez más ricos y más psicópatas, por tener casas más grandes y coches más lujosos que nos lleven al infierno?

Por todo ello recomiendo encarecidamente esta serie.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Happy valley (2014-2023)

 

 

 

Argumento

 

Happy Valley es una serie inglesa que, con propuesta básica de thriller, con sus psicópatas, sus crímenes y sus policías, tiene una gran carga de profundidad y de reflexión vital. Narra la historia de Catherine, una sargento de policía de una pequeña ciudad inglesa. La desgracia parece cebarse con ella cuando es marcada a fuego por la violación, embarazo, parto y suicidio de su joven hija. Este triste episodio marca su vida, tanto como el cuidado de su pequeño nieto, al que todos repudian porque les recuerda el brutal drama vivido. Desde ese punto de partida, se perfilan varios personajes:

el violador-psicópata que dañó a su hija, haciendo de las suyas, que parece no querer salir de su vida; su nieto, marcado también por la tragedia; su hermana alcohólica, su ex marido, que huyó rápidamente del problema, etc., personajes todos muy cotidianos y normales, en los que podrías reconocer a tu primo de Murcia o la mujer mayor que se cuela en el Mercadona.


Lo mejor


Sin nada de los atractivos de las series de hoy, ni actores espectacularmente atractivos, ni sugerentes escenas de sexo, sin apenas efectos especiales, sin grandes gags humorísticos, sin siquiera un superhéroe que llevarnos a la boca, la serie es excepcional. No habla, como digo, de superhéroes, más bien habla de “minihéroes”, o miniheroína en este caso, esta sargento cuya personalidad marcada por la tragedia oscila entre la desesperación y la rabia ante tamaña injusticia, la compasión enorme que solo suelen desarrollar quienes han experimentado lo que duele el dolor, y nada más a lo que  aferrarse (ni siquiera es amiga de la psicoterapia, no ha tenido buenas experiencias) o apoyarse más que el apretar los dientes y aprender a sufrir diciendo, como dijo el gran Chico Buarque en su canción “A pesar de voce”  ante la injusta y brutal dictadura: “Amanha vai ser outro dia”.

Las tres temporadas son estupendas, perfectamente hiladas, entretenidas como buen thriller, y a la vez profundizando más y más en estos seres marcados por el drama, pero, por supuesto, sin una visión trágica o victimista.


Lo peor

 

Por carecer de todo lo dicho anteriormente, no gustará a los amantes de la acción, los efectos, los policías que con sofisticados métodos atrapan las diabluras de una mente enferma. Aburrirá a quien no le gusten las tramas donde hay más invisible que visible o le abrume sentir dolor ajeno, el dolor de la vida. 

También llama la atención que, para que resalte la heroicidad de la protagonista, los demás policías son retratados tal vez como un tanto torpes, algo que resulta poco creíble.


¿Cómo me ayudará a crecer?

 

Es un drama no dramático en exceso, es un viaje al dolor y a la famosa “resiliencia”, de la que tanto se habla. Es destacable la pregunta que esta sargento se hace a largo de toda la serie: si mi nieto es hijo de un psicópata, ¿no será él también un psicópata en potencia? El llamado modelo “reduccionista-biomédico” tan común en nuestra cultura, nos ha repetido tantas veces que somos “máquinas humanas,” un potaje de “genes y ambiente”, obviando todo lo demás. Desde ese modelo impuesto, hemos terminado creyendo que nuestro destino está en nuestros genes, y el que crea otra cosa es algo como un “pobre iluso mal informado”. Por supuesto que nuestra genética es importante, pero de ahí a decir que de padre psicópata, hijo psicópata, va un mundo. Es como decir que si hay diez ingredientes parecidos en dos cocinas distintas, tendrán que salir comidas semejantes. Algo de lo que quiere, sepa y decida el cocinero tendrá que ver, digo yo.

Esta serie, como buena obra de arte, es una excelente y emotiva forma de investigación, en el dolor, la compasión, la resiliencia y lo que significa estar vivo y ser vulnerable. Por todo ello, la recomendamos mucho.


 

 

 

 

 

 

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